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martes, 16 de agosto de 2011

San Juan de la Cruz



Mundo poético
En su empeño de comunicar sus experiencias místicas (amor divino, unión con Dios), S. Juan piensa que lo mejor es acudir al amor humano como símbolo.
Toda su poesía será poesía de amor (de amor a Dios). En sus versos vemos las más intensas peripecias de la experiencia amorosa, de las más torturadoras a las más gozosas, de las más tiernas a las más ardientes. En ningún poeta es tan intensa la pasión del amor con el incontenible deseo -y logro- de la fusión con el Amado.
Junto a ello, como en Garcilaso, hay en sus poemas elementos pastoriles y bucólicos, con deliciosas notas de paisaje. Admira la sensibilidad del poeta ante la naturaleza, cuya belleza es reflejo de la belleza de Dios y conduce a Él (platonismo).
La poesía de S. Juan desarrolla un único tema: la experiencia de la unión mística del alma con Dios. Los poemas mayores presentan simbólicamente la búsqueda del Amado -Dios- emprendida por una mujer -alma-, a través de una naturaleza que refleja la belleza del Amado por parte de la amada y la unión de ambos en éxtasis amoroso.
Sus poemas mayores son:
-“Noche oscura del alma”,
-“Llama da amor viva”

FUENTE: Departamento de Lengua Castellana y Literatura, IES La Jara.

Segundo renacimiento


Ya, en la época de Felipe II aparece la figura de Fernando de Herrera, sevillano, (1534-1597) quien cantó a su amada, la condesa de Gelves, como Petrarca a Laura y Garcilaso a Elisa.
Encabeza Herrera la Escuela Sevillana: en ella se percibe una ornamentación mayor que en Garcilaso, una abundante exhibición de recursos estilísticos. Dicha escuela representa en España el manierismo, tendencia europea que se aleja del ideal de sencillez refinada que el renacimiento había impuesto en sus comienzos.
Contemporáneo de Herrera, pero castellano, es Fray Luis de León, que evita la temática amorosa de los petrarquistas, pero adopta sus formas para escribir su poesía de hondo valor religioso y moral.
Literatura religiosa, mística y ascética
Como resultado del impulso que el Cardenal Cisneros había dado al estudio de los escritores espirituales europeos a principios de siglo, aparece tardíamente en España una literatura ascética y mística.
*La ascética se ocupa de los esfuerzos que el espíritu debe realizar para alcanzar la perfección moral. Entre los escritores ascéticos destacó Fray Luis de Granada.
*La mística trata, en prosa o en verso, de los fenómenos, difícilmente describibles, que experimentan algunos justos (los místicos) al entrar el alma, por la oración, en contacto directo con Dios.
La ascética es una parte de la mística: todo místico debe ser asceta. Pero no todos los ascetas logran vivir experiencias místicas. Estas son un regalo de Dios a almas excepcionales.
Según los místicos, el alma, hasta llegar a la unión con Dios, pasa por tres fases o vías llamadas vías místicas:
-Vía purgativa: proceso duro y áspero en que el alma se desprende de las apetencias mundanas y se purifica.
-Vía iluminativa: Tras la purificación, viene una “luz” o un saber sobrenatural acerca de Dios y sus misterios
-Vía unitiva: El alma, arrebatada por Dios, se une o funde totalmente con Él; es el éxtasis o “matrimonio espiritual”; en el que se anulan todos los sentidos. El gozo que se produce es inefable; no puede describirse con palabras.

FUENTE: Departamento de Lengua Castellana y Literatura, IES La Jara.